Roger Federer no pudo contener la emoción tras hacer historia al imponerse a Marin Cilic en la final de Wimbledon, sumando así su octavo título en Londres y el que es el 19 Grand Slam de su carrera.

Una vez terminado el partido, el tenista helvético fue hacia su silla y consciente de lo que acababa de conseguir, no pudo contener la emoción. Como si de su gran primera conquista se tratase, el suizo se emocióno. Las lágrimas del campeón.