La imagen de Thomas, un joven aficionado francés de apenas seis años llorando en el GP de España de F1 ha dado la vuelta al mundo. El chiquillo no pudo reprimir sus lágrimas al ver cómo Kimi Raikkonen rompía su coche en la primera vuelta de la carrera y tenía que abandonar un GP en el que partía desde la cuarta posición.

El niño, vestido impecablemente de Ferrari (polo y gorra oficiales) y con sus auriculares para evitar el estruendoso ruido, se puso a llorar al ver a su ídolo abandonar la carrera.

El finlandés se tocó con Max Verstappen y la suspensión delantera izquierda del Ferrari acabó dañada lo que obligó a retirarse.

Raikkonen se quedó en una de las escapatorias de Montmeló, aún con el casco puesto, viendo cómo corrían los demás monoplazas.

Pero en un gesto que honra a Raikkonen y a los nuevos gestores de la Fórmula 1, el niño fue invitado a acudir a una zona privada donde pudo conocer a su ídolo y cambiar lágrimas por sonrisa.