El brasileño Wendell Lira ha sido distinguido con el Premio Puskas al Mejor Gol del Año, durante la gala FIFA Balón de Oro celebrada en el Palacio de Congresos de Zúrich (Suiza).

La chilena de Lira, con el Goianesia, en un partido de la Liga estatal brasileña, ha superado al eslalon del delantero del Barcelona Lionel Messi en la final de la Copa del Rey contra el Athletic Club y al obús desde cincuenta metros del jugador del Roma Alessandro Florenzi en un partido de la Liga de Campeones precisamente contra el Barça.

Han sido los propios internautas, a través de sus votos en el portal fifa.com, quienes decidieron el ganador del premio Puskas al Mejor Gol del Año.

La historia de este modesto futbolista brasileño roza la categoría de milagro. Cuando Wendell Lira voló bajo la lluvia para marcar el 1-0 del Goianesia en un partido de la liga regional brasileña había 342 espectadores mirándole. Ninguno imaginó que este desconocido delantero brasileño que perdería su empleo meses después acabaría compitiendo con Messi por el premio Puskas al mejor gol del año.

Wendell, de 26 años, se llevó un susto el lunes por la mañana. Salía de su casa en Goiania en pleno corazón de Brasil, cuando un auto le cerró el paso.  Pensó que iban a asaltarle, pero el conductor que se bajó del coche para pedirle una foto, sólo quería anunciarle que la espectacular media chilena con la que había desarmado al arquero del Atlético-GO ocho meses atrás había regresado del pasado para cambiarle la vida.

“Cuando me dio la noticia, en el primer momento no me lo creí. Luego me llamó mi esposa llorando y me puse a llorar con ella, no me lo podía creer, fue muy emocionante”, cuenta Wendell aún aturdido por el terremoto de las últimas 24 horas.

Este nómada del fútbol curtido en los gramados terrosos de los estadios humildes de Brasil compartió escenario en Zúrich, como estaba previsto, con la estrella del Barcelona Lionel Messi y el delantero de la Roma Alessandro Florenzi, los otros dos finalistas.

Wendell Lira

Aunque el increíble viaje del gol de Wendell ya había hecho su primera parada el 6 de noviembre. Fue entonces cuando supo que la FIFA había seleccionado su tanto como uno de los diez más bonitos de los que se marcaron y filmaron este año en los torneos oficiales de todo el mundo.

En aquel momento, este delantero que cobraba 5.000 reales (unos 1.300 dólares) por mes cuando marcó el gol de su vida llevaba tres meses sin empleo, después de su salida del Goianesia al final del campeonato regional y su breve paso por el Tombense de la serie C brasileña.

Como muchos obreros del balón que regatean para sobrevivir en el país del futebol -el colectivo Bom Senso FC calcula que unos 20.000 profesionales quedan desempleados cuando terminan las ligas regionales en mayo-, Wendell buscaba un club para seguir viviendo de la pasión que cultivó admirando la magia de Ronaldo.

“La vida del futbolista que no está en primera división es muy complicada, se pasan muchas dificultades, muchas veces no se recibe el salario y tenemos que mantener a nuestra familia”, relata este jugador que en 2013 tuvo que buscar trabajos suplementarios para poder pagar sus cuentas.

La historia de Lira ha tenido, pues, final feliz que podría además prolongarse con la atención mundial que acaba de cobrar y por la que no pocos clubes podrían interesarse.

Fuente: AFP.