La victoria de Oklahoma City ante Utah tuvo en esta jugada uno de los mejores momentos del partido. En ella, el base Russell Westbrook se encontró con un momento delicado, con apenas tiempo en el reloj antes de finalizar el segundo cuarto, los cinco segundos para sacar de fondo a punto de cumplirse y pocas opciones de pase.

Sin embargo, Westbrook se sacó un sensacional conejo de la chistera. Envió la pelota contra la espalda de un rival que no estaba atento a la jugada e hizo una especie de pared consigo mismo para lanzar en suspensión y anotar dos puntos que comenzaron a sentar las bases de una espectacular remontada.