LeBron James fue, como casi siempre, el mejor de los Cavaliers en el partido que ganaron ante los Nets de Brooklyn (119-109), pero el inicio del partido no pudo ser más desastroso para la estrella de Cleveland.

A falta de 3:45 minutos para el final del primer cuarto, LeBron robó una pelota en su propio campo y corrió como un poseso hacia el aro rival. Cuando todo apuntaba a que iba a realizar uno de sus mates espectaculares y que protagonizaría una de las canastas de la noche en la NBA, algo falló y acabó golpeando la pelota contra el aro.

 

Pese a esta descomunal pifia, LeBron se repuso, sobre todo en el último cuarto, anotó 33 puntos y acercó a los Cavaliers al liderato (17-11).