Seis años después del grave accidente que truncó su carrera deportiva, el polaco Robert Kubica ha vuelto a sentirse piloto y realizar una sesión de test oficial de Fórmula 1.

Kubica reapareció este miércoles al volante del Renault RS17, monoplaza de Fórmula 1  que disputa el Mundial de F1 2017, durante la segunda y última jornada de test en Hungría y en medio de una gran expectación.

Tantos fotógrafos se agolparon a las puertas del box de Renault, que Kubica al salir tuvo un pequeño percance. El polaco golpeó con una de sus ruedas el muro del garaje y el cartel con el nombre de Hulkenberg casi golpea a un mecánico.

“Realmente aprecio la oportunidad que me ofrece Renault de conducir el coche de 2017”, comentó en declaraciones difundidas en el perfil de Twitter del Mundial de Fórmula 1.

“Hace dos meses probé el coche de 2012 y, de alguna manera, estaba esperando esta oportunidad. Reaparecer en el paddock como piloto después de seis años significa mucho para mí”, reconoció.

El objetivo de Robert Kubica, con secuelas físicas visibles en el brazo derecho, es rodar “tan rápido como pueda” y “ofrecer al equipo datos útiles durante el test” que se prolongará hasta esta tarde.

La escudería Renault confirmó, por su parte, que la participación de Robert Kubica en los test de Hungaroring le permitirá valorar cómo de realista es la posibilidad de que forme parte de la parrilla en 2018.

Fernando Alonso, gran amigo de Kubica, celebró el regreso del polaco a las pistas con el siguiente tuit.