A diferencia de la sección de fútbol, el equipo de baloncesto del Fútbol Club Barcelona está fichando con acierto y confeccionando una ilusionante plantilla con importantes incorporaciones como la reciente de Adam Hanga, Thomas Heurtel, Pierre Oriola o el pívot francés Kevin Séraphin. En esta reconstrucción culé no cabe Tyrese Rice, el fichaje estrella de la pasada -y desastrosa- campaña.

Rice es un base muy cotizado en Europa, pero no llegan ofertas y él parece no querer desvincularse del Barça. Fue verdugo del Real Madrid cuando era jugador del Maccabi en la Final Four de la Euroliga de 2014 y el año pasado en el arranque de curso también se exhibió ante los blancos en la Supercopa Endesa y en el partido de liga disputado en el Palau. Desde entonces su rendimiento y sus supuestos problemas de indisciplina le apartaron del estrellato. De ahí que la nueva dirección deportiva del baloncesto culé no quiera incluirle en este nuevo proyecto que estará comandado por el entrenador Sito Alonso.

Pudo haber regresado al Maccabi, pero finalmente el equipo con el que se proclamó campeón de Europa fichó otra opción para el puesto de base. La situación se ha enquistado entre jugador y club y el prestigioso portal especializado en baloncesto Sportando, publicaba una noticia que decía que el Barça estaba dispuesto a descender a Rice a su equipo filial en la LEB Oro si no aceptaba la rescisión de su contrato.

El jugador, que siempre suele contestar en Twitter y que recientemente tuvo un gran gesto de deportividad dando ánimos a Sergio Llull tras conocerse su grave lesión, ‘trolleo’ esta noticia, despreciándola incluso. En un tuit dijo: “Ni siquiera sé lo que es la LEB Oro”.

Un trolleo que también puede interpretarse en clave de mensaje al Barça, ya que de ser veraz esta información del siempre bien informado medio Sportando, Rice no parece muy dispuesto a aceptar esa situación.

Y por cierto, el Real Madrid está buscando base en el mercado y Rice quedaría libre. Es una posibilidad remota, pero el club blanco ya le quiso contratar en 2014, justo después de que acabara con su sueño de ser campeón de Europa en la maldita final de Milán.