Noche de pesadilla para los Cavaliers. No solo cayeron humillados (127-99) en Minnesota. Sufrieron también la expulsión del pequeño Isaiah Thomas en su tercera noche de juego tras su regreso. La acción de Thomas, un terrible manotazo al rostro de Andrew Wiggins, fue la viva imagen de la frustración de los vigentes subcampeones, superados en todos los aspectos del juego desde el salto inicial.

Consciente de su agresión el base de los Cavs se despidió de la pista pidiendo disculpas a Wiggins y el banquillo de los Wolves.