En la NBA los jugadores cuentan con cinco segundos para realizar el saque de banda. Si apurando el tiempo el jugador que lo efectúa no ve clara la situación del pase suele reaccionar con dos opciones: solicitar un tiempo muerto o arrojar el balón al defensor más cercano para ganar un nuevo saque de banda. Cuando esto último ocurre se tiene mucho cuidado de evitar ciertas partes del cuerpo. No así el alero francés de los Hornets, Nic Batum, que eligió la peor parte para recuperar la posesión y a punto estuvo de dejar fuera de juego a su víctima, el escolta de los Heat, Josh Richardson, dolido durante varios minutos.