La victoria de este martes no fue una más para la Roma. Su remontada ante el Barcelona se convirtió en una de las más épicas de la historia de la competición y la afición giallorossi celebró hasta altas horas de la madrugada. Invadido por el espíritu festivo, el propio presidente del club, James Pallotta, se dio un par de baños: uno de multitudes entre los tifosi y otro en la fuente de la Piazza del Poppolo.

Con esta victoria, el equipo italiano alcanza las semifinales de la Champions por primera vez desde 1984, lo que provocó una gran celebración. Coches tocando sus bocinas durante toda la noche, escenas de locura y media ciudad protagonizando escenas de locura. La más particular, desafiado por los propios fans, la del presidente. Este estadounidense de 60 años volvió a ser un niño por un día.

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