Goles a los pocos segundos de comenzar un partido se han visto muchos, pero lo que hizo el Paide Linnameeskond ante el Levadia Tallinn en el partido que les enfrentó en la Copa de Estonia es casi imposible de superar.

14 segundos y ocho toques de balón necesitaron para meterse el gol en su propia meta sin que ningún jugador rival ‘oliese’ la bola. Lo dicho, insólito.

Y como lo que mal empieza mal acaba, el Paide Linnameeskond se llevó una goleada de escándalo (8-0) ante el Levadia Tallinn.

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