Una vez más, el deporte demuestra hasta donde es capaz de llegar. Porque el más simple de los gestos no lo es para todos aquellos que están al otro lado del campo. Porque no importa el momento, si es de día o de noche.

Los jugadores del Lowa Hawkeyes, equipo universitario de fútbol americano, han convertido en una tradición homenajear a los niños del hospital que se ubica enfrente de su propio estadio, el Kinnick Stadium. Cada vez que el equipo juega allí, una vez terminado el primer tiempo, todo el campo, alrededor de 70000 personas se dan la vuelta para saludar a los niños y a sus familias que están ingresados en ese hospital infantil.